María Eugenia's profileAbierto hasta el Amanece...PhotosBlogLists Tools Help

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    La Tortilla de los 10 huevos.

     

    Este post es del blog: Jinetero....¿y qué? http://www.conexioncubana.net/blogs/yoyo/ perteneciente al Yoyo, un cubano sin pelos en la lengua y que ha sabido plasmar en sus entradas como somos en realidad los cubanos. Esta narrado en el lenguaje de la cuba de hoy así que preguntad lo que no entendais.

    Una  Tortilla de 10 huevos.

    guajiros de CubaUn septiembre de principios de los 90 estuve por primera vez en las tierras orientales. Si a sus habitantes les había ya tocado bailar con la más fea, el período especial ha sido especialmente cruel con ellos: Fidel les dio la espalda y hasta Dios se ha olvidado de enviar lluvia regularmente para calmar la sed de esa tierra herida por una sequía sin precedentes.
    Me dio por visitar por esos días una jevita que había conocido en La´bana. Precisamente porque estaba más buena que el carajo, me decidí a dejar La Poma y coger el tren lechero hacia el “lejano oriente”.
    En el comienzo de la Sierra Maestra hay unos paisajes bellísimos. El pueblo llamado Bueycito es un encanto y ya cuando llegué a Buey Arriba me parecía estar en el paraíso. ¡Qué paisajes coño! Miles de tonos de verde vegetal y azules cielo se entremezclaban entre el salto de una catarata en miniatura, pero seductora. Yo no había visto nunca una catarata, pero pensé que esta nada tendría que envidiar a cualquier otra de este mundo.
    Viajaba como podía apretado en un camión que hacía las veces de guagua y que era el único medio que unía el pueblo de Bayamo con mi destino. ¡Ah! una vez al día y va en coche. Íbamos en aquel camión ruso adaptado y remendado como sólo en Cuba sabemos que hacer (y no nos queda más remedio) más de cien personas. Tan empinada era la cuesta que en cada metro este se quejaba más y más. Hasta que una fatal curva el pobre tareco dijo: ¡Hasta aquí!
    Y ahí mismo me cagué en mi madre y en los miles de verdes y los sinsontes se me volvieron tiñosas y… bueno toda esa pajarería se me volvió negra, pues que me hacía yo en medio de aquel monte, sin conocer a nadie, a 20 kms del cacerío más cercano.
    Parece que los guajiros estaban acostumbrados a esas toturas, porque sin esperar a la orden se tiraron todos al suelo y comenzaron a andar con paso seguro hacia su destino. Pero el “habanerito” que empezó con buen paso no pudo mantenerlo más de media hora bajo un sol que rajaba las piedras, sin agua, cansa´o después de casi 20 horas de tren y además para no variar, con los zapatos rotos.
    Eran las tres de la tarde cuando mataron a Lola y probablemente hubiera muerto si un chamaquito, que subía arreando un flaco buey, no me hubiese encontrado tirado debajo de una mata cogiendo un diez que se convirtió en cien.
    - ¿Qué pasa compay? Se te aflojaron las piernas.
    - No jodas, estoy mata´o. Llevo en el camino desde ayer, no he comido, no me he bañado y lo peor es que no se cuando voy a llegar.
    - Mira, mi casa está a medio km de aquí. A lo mejor mi tío te puede llevar con el caballo hasta donde empiezan las lomas, porque de ahí pa´llá tienes que seguir en mulo. ¿pa´donde es que tú vas compay?
    - Y yo qué cojones sé. Mejor le preguntamos a tu tío a ver si él sabe. - y comenzamos a andar.
    Al rato dicisamos un algo al que llamaban “casa” por llamarlo de alguna manera. Esto tenía que ver más con Angola que con Cuba. El techo estaba aguantado por algún que otro horcón podrido, en otros descansaba directamente en el suelo, en algunos lugares se podía ver el cielo y cuando llovía… bueno como Dios se olvidó de enviar agua del cielo a esta tierra no habría problema con las goteras. Una vaca a lo lejos era la viva estampa de la revolución: hueso na´má, en vez de dar leche daba lástima, .
    Salieron de aquel “bar en tierra” como 15 chamacos, todos sin zapatos y sin camisas. Las hembritas, creo recordar que eran tres, llevaban unas baticas de cuando el ciclón del 26. Todo allí carecía de color, como no fuera el de la tierra seca que se pegaba a todo cuanto se podía alcanzar con la vista.
    - Echa pa´cá “banerito”. Mima, mira este está peldi´o. Me lo encontré debajo de una mata a la orilla del camino y dice que no sabe pa´donde cogel.
    - Ah mu bueno día tenga usted “jeñol” Pase pa´cá, coja aquel taburete que le cuelo un buchito de café.
    - Oye yo no quiero molestarlos, solo que me indiquen el camino.
    - Mire, mijo- me dijo la vieja que salía de la cocina, más flaca que la vaca- El cacerío ma´ celcano etá a 13 kilómetro. Asi que si no tá pura´o quédese aquí que ya seguro que ahorita componen la guarandinga y pue´ continual camino. ¡Manuel! Llévalo a que se limpie un poco esa cara y cuando venga de regreso pasa pol´nido de la gallina jabá a vel si puso.
    El aseo era en un arroyo no muy lejos de la casa. En las márgenes algunas guajiras le caían a palos a la ropa, según me dijo Manuelito estaban lavando. Suerte que yo me baño sólo…
    De regreso a la “casa” pasamos por el hueco en un árbol donde supuestamente la jabá debía haber puesto sus huevos. ¡Ni cojones, la jabá, como la vaca, daba lástima! O como la canción: buche y pluma na´má.
    En la cara del chama le vi la tristeza.
    - ¿Cuántos son ustedes chama?
    - 17
    - Cojones, ¿tantos hermanos? No, con nojotros viven mi abuelo y la helmana e´ mi apá con jus 4 hijos.
    - La cosa está mala por aquí chama ¿No?
    - Un poco, pero se hace lo que se puede.
    Manuelito tendría unos 14 años. Pero hablaba con una seguridad y responsabilidad de un hombre maduro. En ese monte no se puede perder mucho tiempo en juegos de niño, porque la vida no es juego allá arriba.
    - Vieja ya ´tamos de vuelta y la jabá no ha pue´to naitica.
    - Bueno etiramo lo que hay pa´ que el señor coma algo antes de irse.
    - Oiga no señora, yo me voy ya que no quiero que me coja la noche.
    - Pa´donde te va si tú no sabes ni pa´donde cogel.
    - Bueno yo averiguo, pero además yo no tengo hambre -mentira, estaba partío.
    - ¡Con esa cara! ¡que no tiene hambre!, aquí tengo 10 huevo y un poco de arroz que sobró de la comida de ayel.
    - Pero señora, ¡si ustedes son 17!
    - Pues no importa muchacho, si con 10 huevos alcanza y sobra pa´tos nojotros y pa´to´el que llegue. Gente llegando y yo echando agua a la toltilla.
    - Si pero y la grasa - le dije con la más tonta ingenuidad.
    - ¿Grasa? Tu vienes de la´bana ¿eh? Ay mijo aquí no vemos grasa desde que matamos el macho pa´fin de año y etamos en seltiembre
    Pues es así, que aquella gente sin saber cómo, ni de donde había caído este ser, preparó una tortilla de 10 huevos -los 10 últimos- de la que comieron 18 personas. Nadie me preguntó mi nombre ni que hacía. Me acogieron bajo su techo y me brindaron lo muy poco que tenían. A pesar de que la pobreza los tenía contra la pared, a pesar de que yo venía de lugares mejores, no importaba. En ese momento sin su ayuda quizás me hubiera muerto o con suerte, desmayado por esos montes y con 35 grados de temperatura no hubiera hecho el cuento. Ellos lo sabían.
    Allí estuve conversando un rato. Hasta que el ruido de un motor ruso comenzó a quejárse nuevamente en el camino.
    Preguntar cuanto se debe pagar es un insulto para esta gente. A pesar de su pobreza ellos poseen una riqueza invisible a nuestros ojos. Así que sin dar tiempo a ná le miré los pies descalzos de manuelito y le dije: ¿Chama qué pié tu usas, como el 8? ¿No?
    - 8 y medio si este puede dormir para´o.
    - Metí la mano en la mochila y le dejé unos Nike que aún daban el plante. Vaya pa´que te des pista con las jevas- Y me mandé a correr pa´lcanzar la guarandinga que ya casi se me iba. Atrás dejé a la vieja flaca gritando que no podía aceptar aquel par de tenis tan lindos pa´embarrarlos de fango.
    - Señora, ¿qué fango si aquí no llueve? -dije en mi carrera.
    Y seguí cuesta arriba, contento porque aún en las más difíciles situaciones, en los campos de Cuba te esperan sorpresas agradables.
    Seguí mi camino apretado en el fondo de la guarandinga mientras la voz de Mercedes Sosa decía:
    …Quién dijo que todo está perdido,
    yo vengo a ofrecer mi corazón…

    Foto de Familia.

      

    LA LEGIÓN DEL REGRESO

    Por Agustín Tamargo
    Salen de una isla pequeña y se han diseminado por toda la tierra grande. Uno, es profesor en una universidad de Australia; otro, abrió en Alaska un restaurante. Nada los arredra, ni el frío ni el calor. Los seduce el trópico de la Florida pero soportan igualmente a pie firme los hielos de Boston y Nueva York. No mendigan: trabajan.
    Los que allá eran pobres, aquí son ricos. Los que allá eran medio pelo, aquí son pelo y medio. Ningún obstáculo sujeta su laboriosidad beligerante si la oferta es digna. Uno es rector de la Universidad; otro, maquilla muertos. Cambian, pero en la superficie. En Miami, siguen jugando bolita, peleando gallos escondidos y enviando los hijos a la escuela privada. En Madrid, están contra José Luis Rodríguez Zapatero y en Caracas, contra Hugo Chávez. Siempre en la oposición.
    Se les critica y se les envidia pero en el fondo se les admira. Gallegos por el trabajo y judíos por la voluntad de sobrevivir constituyen una legión empecinada que no se deje ignorar.
    Traen la música calurosa, el ruido, los frijoles negros y la palomilla con moros y maduros. Pero traen sobre todo la simpatía, la cordialidad y la laboriosidad.
    ¿Quiénes son?
    Son los cubanos del destierro,
    la única población mundial trasplantada que (salvo los hebreos) en un tercio de siglo no ha perdido su identidad. Los que admiraban a Cuba desde lejos como ejemplo supremo de pujanza latinoamericana, los que veian a Cuba como un milagro étnico y cultural donde todo parecía un relajo pero todo funcionaba bien, ya no tienen que ir a Cuba para conocerla. Aquí la tienen. Esta es Cuba. Estos son los cubanos.
    Exagerados, fanfarrones, ruidosos, sí. Pero también vitales, intensos y profundamente creadores. Qué no han hecho en estos 46 años los cubanos del destierro para sobrevivir con dignidad? ¿Qué actividad manual o intelectual no han ensayado, en éste o en aquel país, por complicada que pareciera, para no quedarse detrás, para no dejarse discriminar?.
    En algunas de esas actividades han llegado tan lejos que superan a emigraciones que los precedieron por cerca de medio siglo. No hay hospital en Estados Unidos donde no haya hoy un médico cubano. No hay periódico donde no haya un periodista cubano, ni banco donde no haya un banquero cubano, ni publicitaria donde no haya un publicitario cubano, ni escuela donde no haya un maestro cubano, ni universidad donde no haya un profesor cubano, ni comercio donde no haya un manager cubano.
    En las Grandes Ligas del béisbol el nombre de más color y brillo es el de un cubano. En Madrid, el primer poeta latinoamericano es un negro cubano. En la Coca Cola, el presidente fue un cubano. Hasta en el Congreso de Washington se sienta en su modestia y en su eficiencia una cubana.
    En las tierras prestadas el extranjero parece llevar siempre en la frente la marca del sitio de donde viene. Los cubanos llevan a Cuba. Pero la enaltecen y la honran, porque además de en la frente la llevan en el corazón.
    Pero hay algo en el desterrado cubano, a mi juicio, superior aún a esa actividad profesional triunfante. Y es su odio al despotismo del que huye, su amor a la tierra que dejó.
    Eso lo separa y lo define. Eso da a sus triunfos en medio del desarraigo, una grandeza que de otro modo no tendría.
    ¿Por qué, preguntan algunos, no se acaban de quedar tranquilos los exiliados cubanos? ¿Por qué no aceptan de una vez que perdieron la batalla, que Castro les ganó, y que con los medios de que disponen nunca podrán vencer a la tiranía? ¿Por qué no acaban de afincarse definitivamente en estas tierras hospitalarias que los han acogido y donde viven en lo material muchas veces mejor que como vivían allá?.
    Los que preguntan no conocen a los cubanos. El cubano sabe esto: aún teniéndolo todo, si le falta Cuba, no tiene nada. Sabe más todavía. Sabe que esa prosperidad de que disfruta, lejos de su isla hambreada y aterrada, es en cierto modo una forma de traición. Por eso, si se mira bien, se verá que a veces parece que el cubano ríe, pero en realidad está llorando.
    Le nace el hijo, le crece, se le gradúa en la Universidad, pero el cubano suspira: ¡Ah, si estuviera en Cuba!Compra una casa, su auto, o su lancha, y sigue suspirando: ¡Ah, si los tuviera en Cuba!
    De una manera misteriosa, que no puede definir, hay un vínculo con aquello que tira de él hacia allá. Ahora que la perdió sabe que no puede vivir sin Cuba, y la sueña de noche, y le agiganta los valores, y la embellece y la idealiza, y se culpa de no haberla entendido mejor, y la recrea en sus cantos y bailes, y la revive en sus historias, en sus costumbres y en sus comidas.
    ¿Por qué compran hoy los cubanos más libros cubanos que nunca?¿Por qué tienen sus casas, sus negocios y sus oficinas, llenas de palmas, de banderas, de escudos y de retratos de Martí? ¿Por qué escarban en la Historia?¿Por qué redescubren a Guiteras y adquieren viejas colecciones de Bohemia? ¿Por qué se reúnen en los municipios borrando antiguos antagonismos de partido o clase?Porque el cubano sabe que lo único auténticamente suyo es Cuba y que a ella tiene fatalmente que regresar.
    Ahora la tiranía castrista anda en sus estertores finales, se ve claramente que el cubano se ha estado preparando siempre, aunque no lo supiera, solo para esto: para el momento del regreso.
    No hablan de otra cosa. No les importa que les digan que todo lo que dejara la tiranía es hambre y ruina. No les preocupa que le devuelvan la residencia o el negocio, si lo tenían. No admiten que el rescoldo de odio que deja el comunismo acaso los quemara. Lo único que desean es volver.
    La casa donde nació está derruida, al pueblo se lo han puesto desconocido, la madre ha muerto.
    Pero no importa. El exiliado quiere de todos modos a esa casa, a ese pueblo y a esa tumba. La Patria empieza ahí.
    En el exilio tropezó, erró, y se equivocó, pero está salvado también porque en el fondo de su ser nunca traicionó a Cuba. Barco, avión o balsa, no lo sé. Pero el abrazo está próximo.

    El reflejo de la vida.

     

                          

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    Había una vez un anciano que pasaba los días pescando, sentado junto al rio, a la entrada de un pueblo. Un día pasó por allí un joven, se acercó y le dijo:

    - Disculpe señor, soy nuevo aquí, nunca antes había venido por estos lugares. ¿Cómo es la gente de esta ciudad?

    El anciano le respondió con otra pregunta:

    -¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de donde vienes?

    -Egoístas y malvados, por eso estoy contento de haberme marchado de allí.

    - Pues precisamente así son los habitantes de esta ciudad -le respondió el anciano.

    Un poco después, pasó otro joven, se acercó al anciano y le expuso la misma cuestión:

    -Perdone, justamente acabo de mudarme y es la primera vez que voy a entrar en esta ciudad, ¿podría decirme cómo son sus habitantes?

    El anciano le respondió de nuevo con la misma pregunta:

    -¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de donde vienes?

    -Eran buenos y generosos, hospitalarios, honestos y trabajadores. Tenía tantos amigos que me ha costado mucho separarme de ellos.

    -Pues también los habitantes de esta ciudad son así -respondió el anciano.

    Un hombre que había llevado a sus animales a beber agua al rio y que había escuchado ambas conversaciones, en cuanto el segundo joven se alejó le preguntó al anciano:

    -¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta realizada por dos personas?

    -Mira -respondió el anciano-, es muy sencillo. Cada persona lleva el Universo en su corazón. Quien no ha encontrado nada bueno en su pasado, tampoco lo encontrará aquí. En cambio, aquel que tenía amigos en su ciudad, también aquí encontrará amigos fieles y leales. Porque las personas son lo que encuentran en sí mismas. Uno siempre encuentra lo que espera encontrar.

                                   

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    carta de mi hermano.

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    Junio 7 de 2006

    Lalo:
    No dejas de sorprenderme con tus cosas y de verdad que tus palabras son    
    realmente
    electrizantes y muy sensibles, las tuve que leer tres veces pues temí que las
    lagrimas me
    privaran del placer de alguna de ellas, te lo juro desde lo más puro de mi
    corazón. Le
    agradeces a todas las personas que visitaron tu sitio y me dedicaron sus
    palabras
    alentadoras y atrevidas, a todos les dices que soy el reflejo de lo enseñado por
    ustedes
    y nada más. Si yo pudiese hacer lo que tú has hecho conmigo también te
    sorprenderías pues
    tengo tantas cosas hermosas por dentro y que quisiera que todos tus amigos las
    supieran
    para que comprueben lo orgulloso que yo también estoy de ti. El abrazo y el beso
    que nos
    ha negado la distancia será y pronto, seguro. Le das besos a mis sobrinos y un
    abrazo a
    tony, para ti todo el amor y la salud del mundo.
    Tu hermano
    Yerandy
    Aqui os dejo la carta enviada por mi hermano en la cual os agradece vuestras alentadoras y sobre todo "atrevidas" palabras.
    *lalo : mote cariñoso con el que me llaman mi madre y mis hermanos, tiene copyright por lo que su uso solo se limita al ambito familiar.
    *foto tomada el pasado año en Cuba antes de su viaje a Paquistan.

    A mi hermano.

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    Un halo de misterio y curiosidad despertó siempre el hospital cubano ubicado en Kahuta. Era el más alejado de la zona de la Cachemira paquistaní y para llegar hasta allí se necesitaban muchas horas de camino.

    El anhelo de visitarlo superaba el temor a las largas e interminables horas de trayecto, y algunos incitaban ese interés, pues aseguraban que desde allí se divisaban algunos poblados de la India que —si bien no serían muy distintos a los de la Cachemira— era como conocer otro país.

    Kahuta fue también un lugar especial por otras razones. Más allá de sus callecitas estrechas y lúgubres, donde en los pequeños comercios amontonados, el polvo y la suciedad lo cubren todo, de sus estrepitosas pendientes y bellos paisajes, adornados por un río ahora seco, de sus pobladores generosos y nobles, era un sitio donde los cubanos trabajaban de sol a sol, apenas sin saber de los suyos —pues es una zona de silencio—, con la única recompensa de saberse útiles.

    Los cubanos venían en condiciones de campaña, pero no imaginaron que el frío sería intenso, que encontrarían tantos seres necesitados, niños desamparados, miles de familias sin hogar.

    Tras cinco meses de ardua labor asistencial, de descubrimientos y asombros por una cultura y una religión hasta esos momentos desconocidas, había llegado la hora de la retirada. ¡Cómo despedirse con un adiós!, era preferible decir un ¡hasta siempre! al pueblo que con tanta generosidad los había acogido.

    Ahora parece increíble el tiempo transcurrido. La partida de los cubanos allí ha sido conmovedora.

    Mujeres y hombres paquistaníes lloran el momento. Los niños nerviosos entran a una y otra tienda de campaña en busca de recuerdos, la enfermera de la unidad quirúrgica, no encuentra que más ofrecerles, todo le resulta poco.

    Mientras, a pocos pasos del campamento, la comunidad prepara un agasajo. Ni ese día se prescinde del picante en la comida. Pero cubanos y paquistaníes se funden en un abrazo inolvidable. Es una noche de emociones y la madrugada no será menos.

    Las tiendas de campaña que sobreviven a la partida —ya que aquí queda un hospital con servicio gratuito— son el mejor recuerdo de lo logrado por los cubanos: más de 27 mil pacientes atendidos y 200 vidas salvadas.

    El sueño y el cansancio no faltan, pero las ansias de regresar a la Patria y abrazar a la familia apenas dan tiempo para el descanso. A las tres de la mañana el “de pie” es unánime. Una hora después aún está oscuro. Kahuta duerme mientras la caravana de pequeños autobuses va dejando un rastro de esperanza.

    Los cubanos se han ido de esos lugares recónditos donde un día llegaron como simples forasteros, y se han marchado siendo considerados verdaderos hijos. Entre uno y otro pueblo se han entremezclado sentimientos, emociones y, como se ha asegurado con razón, varias generaciones de paquistaníes nunca olvidarán lo que hombres y mujeres, provenientes de un país tan lejano, hicieron por ellos.

    Los hijos y los nietos de los pequeños que recibieron tratamiento protésico en nuestro país; aquellos que vieron la luz de la vida gracias a las maravillosas manos de las doctoras y enfermeras; los adultos que fueron rescatados de la muerte, jamás olvidarán a Cuba.

    Hoy el regreso a casa no borrará tampoco las imágenes de la vida en campaña, las extenuantes jornadas de trabajo para aliviar un dolor y devolver una sonrisa, y la felicidad proporcionada a millones de personas con una palabra de consuelo, un brazo sobre el hombro y un cariño infinito hacia sus niños.

     

    A mi hermano: Juan Yerandy Ramos Contreras, un excelente médico y mejor persona.

    Se que han sido momentos muy duros los que has vivido en Paquistan, no solo como medico sino tambien como persona, al no estar acostumbrado a un clima tan inclemente (me decias que no podias teclear las letras por que tenias los dedos congelados) ni a una pobreza tan desmesurada, pero se que tu entusiasmo por ayudar a aquellos que realmente lo necesitaban, calentaba tu corazon y te hacia olvidar no solo el frio sino tambien la añoranza por los mas queridos.

    Hoy que ya todo ha pasado, y luego del temor que sentiamos los que aqui te esperabamos. Quiero darte las gracias por lo buen hermano, lo buen hijo, el excelente padre y esposo que eres; Y decirte que yo estaba, estoy, y estare siempre orgullosa de ti.

    Espero que el abrazo que tanto me habria gustado darte a tu llegada a Cuba no se haga esperar mucho.

    BIENVENIDO A CASA.

    Como somos los cubanos?

                                               
    El azúcar es blanca, parda y prieta y asi tambien es el cubano. La Habana es una ciudad universal y al mismo tiempo sincrética, alegrísima con sus rumbas de cajón y de chancletas de baile, el gran jolgorio del carnaval y las fiestas espontáneas en el seno de la comunidad. Es el puente mitológico entre lo real y lo irreal; está presidida por las encrucijadas: es el Caribe.

    Cuba cuenta con más de 11 millones de habitantes, que nos hemos dado a la tarea de crear una nación homogénea a partir de la propia heterogeneidad de la nación, creada por un propósito político más que por cualquier controversia cultural o racial. Somos una mezcla. No nos hemos aculturado a las costumbres españolas o africanas… Nos producimos a nosotros mismos como un pueblo mestizo que ha heredado y sostiene ambos componentes sin ser ya africanos ni españoles, sino sólo cubanos.

    Y el cubano es imaginativo, alegre, desprejuiciado. Tiene “chispa”; da muestra de una clara y viva inteligencia. Es amigo de las bromas y las fiestas, y tiene siempre la sonrisa a flor de labios. Es comunicativo y conversador, quizás en exceso, pero sabe vivir también su vida interior. Es hospitalario, instruido, digno. “Abierto al mundo, gustoso de conocer lo nuevo para ajustarlo a su imaginación creadora, unido y unidor desde las revoluciones del siglo pasado, fiel a su experiencia e identidad históricas, desposeído de rasgos xenófobos; así es el cubano que quizás por hallarse en tierra que ha sido, y es, crucero del mundo, piense como Martí que “Patria es Humanidad”. Baila y camina, y canta, canta hondo, al ritmo embrujante de la percusión de la música. Y crea, además, melodías que han recorrido el mundo, tanto o más que las de otros pueblos, pues cada uno se expresa para todos a su manera. No pierde su talante, cualquiera que sea la tarea por hacer, porque sabe que cuanto desea –ser él mismo y no disfraz exótico de otros- se hará.

                                                            
     
     

    Somos especiales.

                                              El Señor de los Anillos: Colgante del Anillo Único de Frodo

     

    "Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?".

    El maestro sin mirarlo, le dijo:
    Cuanto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después. Y haciendo una pausa agregó:
    Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

    Encantado, maestro titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado, y sus necesidades postergadas.

    Bien asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agregó: toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anilloporque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

    El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.
    Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, más de cien personas, y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.

    Cuanto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro, podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

    Entró en la habitación. Maestro dijo lo siento, no pude conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
    Qué importante lo que dijiste, joven amigo contestó sonriente el maestro Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?Dile que quisieras vender el anillo y pregunta cuánto te da por él, pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

    El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
    Dile al maestro,
    muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

    58 MONEDAS !!!!!!!!!!!!!!!!! Exclamó el joven.
    Si -replicó el joyero- yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente.

    El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.
    Siéntate dijo el maestrodespués de escucharlo. Tú eres como este anillo: una joya valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?.

    Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.

     

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    Quienes son los pobres?

     

                                

    Una breve y profunda reflexión sobre las posesiones y las carencias, sobre la alegría y la soledad...

    Un Padre lleva a su hijo de vacaciones por Africa.

    Al concluir el viaje y de regreso a casa el padre le pregunta a su hijo:

    - ¿Qué te pareció el viaje?.
    - ¡Muy bonito papá!.

    - ¿Viste que tan pobre puede ser la gente?.
    - ¡Si!.

    - ¿Y que aprendiste?.
    - Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro.

    Nosotros tenemos una alberca que llega desde el muro a la mitad del jardín, ellos tienen un arroyo que no tiene fin.

    Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas.

    El patio llega hasta el muro de la casa, ellos tienen todo un horizonte de patio.

    Ellos tienen tiempo de conversar y convivir en familia; tu y mi mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo.

    Al terminar el relato, el padre se quedo mudo… y su hijo agrego:

    - ¡Gracias papá por enseñarme lo pobres que podemos llegar a ser!

                     

    Nunca te quejes.

     

    Nunca te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente tu has hecho lo que querías en tu vida. Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiéndote El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas de su error.

    Nunca te quejes de tu soledad o de tu suerte, enfréntala con valor y acéptala. De una manera u otra es el resultado de tus actos y prueba que tu siempre has de ganar.

    No te amargues de tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.

    No olvides que la causa de tu presente es tu pasado así como la causa de tu futuro será tu presente.

    Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien no acepta situaciones, de quien vivirá a pesar de todo, piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo y tus problemas sin eliminarlos morirán.

    Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande que el más grande de los obstáculos, mírate en el espejo de ti mismo y serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere de las circunstancias porque tu mismo eres tu destino.

    Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz de¡ amanecer. Tú eres parte de la fuerza de tu vida, ahora despiértate, lucha, camina, decídete y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte, porque la suerte es: el pretexto de los fracasados.

     

    El árbol de los amigos.

     
     

    Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices
    por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
    Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar,
    mas otras apenas vemos entre un paso y otro.
    A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.

    Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos.
    El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá,
    que nos muestra lo que es la vida.
    Después vienen los amigos hermanos,
    con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.
    Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.

    Mas el destino nos presenta a otros amigos,
    los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.
    A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón.
    Son sinceros, son verdaderos.
    Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.

    Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón
    y entonces es llamado un amigo enamorado.
    Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.

    Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo,
    tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas.
    Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro,
    durante el tiempo que estamos cerca.

    Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes,
    aquellos que están en la punta de las ramas
    y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
    El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas,
    algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
    Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca,
    alimentando nuestra raíz con alegría.
    Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

    Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad.
    Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única.
    Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.

    Habrá los que se llevarán mucho,
    pero no habrán de los que no nos dejarán nada.
    Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida
    y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.

    Sobre los tópicos.

     
     
    Hace unos dias tuve la (no sé bien si decir desafortunada) oportunidad de conocer  (no personalmente) a un señor de Madrid, con el cual tuve un interesante debate sobre las mujeres españolas y las mujeres cubanas.
    Ciertamente me sentí un poco ofendida ...por la parte que me toca.... por la opinion de este señor; opinion que se ha convertido en un tópico y personalmente creo que estos...los tópicos... nunca han sido buenos ya que los mismo no son otra cosa que  ideas simples que gozan de gran aceptación.  Su éxito consiste en expresar sencillamente una idea sencilla. Sin embargo, una idea sencilla también puede ser falsa: para muchos norteamericanos, los españoles son toreros o guitarristas, y todas las españolas bailan flamenco, cosa que ofenderia a muchos españoles y españolas.
    A nosotras las cubanas ..en este caso... se nos considera mujeres fáciles (por ahorrarme palabras mayores), aprovechadas, volátiles y una serie de apelativos que no vale la pena ni mencionar.
    Este señor se basa en... según él... experiencias personales y la famosa frase " eso es lo que todo el mundo dice"  ( riete tú de todo el mundo)
    Estimado señor.
     El pensamiento de la mayoría no es criterio de verdad. Si la verdad es el reconocimiento de la realidad, no lo es necesariamente la opinión de la mayoría, ni el común denominador de diferentes opiniones. Por eso, esgrimir como supremo argumento lo que hace o piensa la mayoría de la gente, puede ser una excusa o una coartada, pero no un argumento sólido. Además, invocar la mayoría como criterio de verdad equivale a despreciar la inteligencia.
    "El hecho de que millones de personas compartan los mismos vicios no convierte esos vicios en virtudes; el hecho de que compartan muchos errores no convierte éstos en verdades; y el hecho de que millones de personas padezcan las mismas formas de patología mental no hace de estas personas gente equilibrada".
    Mujeres interesadas hay en todas partes, o cree usted que todos los matrimonios españoles estan basados en el amor y el respeto?.. no se engañe.... muchos estan basados en el interés personal(herencias, patrimonios, hijos, deudas)  diferentes al interés de la cubanas pero interés al fin.
    Lamento que tenga usted una opinion así, por que perderá el placer de comprobar que esta equivocado; nosotras por nuestra parte seguiremos encontrando personas encantadas de conocernos y comprobar como somos en realidad.
    Por otra parte lo exhorto a separarse un poco de lo topicos puesto que la mayoría son un dudoso criterio de la verdad.
     
    y tenga como ejemplo el tópico sobre el progreso.
     
    Decía Miguel Delibes, en su discurso de ingreso a la Real Academia Española de la Lengua, que nuestra sociedad pretendidamente progresista es, en el fondo, de una mezquindad irrisoria, pues provoca el escandaloso contraste entre una parte de la Humanidad que vive en el delirio del despilfarro mientras otra parte mayor se muere de hambre. Éstas fueron sus elocuentes palabras finales:

    "Si la aventura del progreso, tal como hasta el día de hoy la hemos entendido, ha de traducirse inexorablemente en un aumento de la violencia y la incomunicación; de la autocracia y la desconfianza; de la injusticia y la prostitución de la Naturaleza; del sentimiento competitivo y del refinamiento de la tortura; de la explotación del hombre por el hombre y de la exaltación del dinero, en ese caso, yo, gritaría ahora mismo, con el protagonista de una conocida canción americana: ¡Que paren la Tierra, quiero bajarme!"

     

    Finalizando, le recomiendo que quite la venda que han puesto en sus ojos y mire el mundo por usted mismo, compruebe, investigue y compare y no deje que nadie le diga lo que es verdad o mentira.


             
     

     Las *chicas *Buenas *van* al

    *Cielo,*

    las* malas

    *Vamos *a* todas

    *parteS*!!!*

      

                                                   

                                                                                                           

    Mi bandera.

     

    BONIFACIO  BYRNE 
    (1861-1936)
     

     

    Al volver de distante ribera,
    con el alma enlutada y sombría,
    afanoso busqué mi bandera
    ¡y otra he visto además de la mía!

    ¿Dónde está mi bandera cubana,
    la bandera más bella que existe?
    ¡Desde el buque la ví esta mañana,
    y no he visto una cosa más triste. . !

    Con la fe de las almas austeras,
    hoy sostengo con honda energía,
    que no deben flotar dos banderas
    donde basta con una: ¡la mía!

    En los campos que hoy son un osario
    vio a los bravos batiéndose juntos,
    y ella ha sido el honroso sudario
    de los pobres guerreros difuntos.

    Orgullosa lució en la pelea,
    sin pueril y romántico alarde;
    ¡al cubano que en ella no crea
    se le debe azotar por cobarde!

    En el fondo de obscuras prisiones
    no escuchó ni la queja más leve,
    y sus huellas en otras regiones
    son letreros de luz en la nieve. . .

    ¿No la veís? Mi bandera es aquella
    que no ha sido jamás mercenaria,
    y en la cual resplandece una estrella,
    con más luz cuando más solitaria.

    Del destierro en el alma la traje
    entre tantos recuerdos dispersos,
    y he sabido rendirle homenaje
    al hacerla flotar en mis versos.

    Aunque lánguida y triste tremola,
    mi ambición es que el Sol, con su lumbre,
    la ilumine a ella sola, ¡a ella sola!
    en el llano, en el mar y en la cumbre.

    Si deshecha en menudos pedazos
    llega a ser mi bandera algún día. . .
    ¡nuestros muertos alzando los brazos
    la sabrán defender todavía!. . .

    No solo te mata el mar.

     

    ¿Por qué la gente se aventura al mar?

    Porque vienen de la pobreza, de los bajos salarios, del rebusque de ingresos bajos, del desempleo, de la falta de oportunidades. Porque salen de un país donde las dos terceras partes de la población son pobres.
    Huyen  de la miseria de un país de explotación y violencia, huyen del hambre, de las guerras, de los tiranos.  Antes sabíamos de ellos cuando algún polizón moría en la bodega de un barco que iba a Estados Unidos. Ahora estan desparramados en las costas de Estados Unidos o Curazao, en las costas españolas o  italianas.

     El sueño baja de estatus porque la pobreza ha fortalecido su rol. 
                                                                                                                                     

    Son hombres y mujeres sin futuro que se arriesgan a morir para tratar de vivir. Que buscan en otros sitios una oportunidad para vivir,  para ser libres... en fin para ser personas.

     

    "CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 15 enero 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI pidió este domingo superar todo tipo de discriminación, injusticia y desprecio hacia los emigrantes.

    Las palabras del Santo Padre resonaron en la plaza de San Pedro del Vaticano con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado, que en este año, por decisión del mismo Papa ha tenido por lema: «Migraciones, signo de los tiempos». "

     

    Y yo pregunto

    -¿ Quien lo escuchó?....

    Además del montón de fanáticos que se algolpan en la antes mencionada plaza esperando tal véz ver a Dios descender de los cielos y ratificar las santas palabras de su representante en esta, más  que suya nuestra tierra por que nunca o casi nunca se le ve por estos lares).

    Fanáticos y credulos que entran en trance escuchando palabras que les entran por un oído y les salen por el otro, por que cuando llegan a sus casas, a sus barrios, a sus ciudades agarran el bolso al cruzarse con un moro (..no vaya a ser que me de un tirón, sabes...) o cambian de acera cuando ven un negro (...no vaya a ser que los manche, creo¡)

    Además del montón de políticos de pacotilla que han creado leyes, como la lucha contra "Los espaldas mojadas"  mejicanos o sudamericanos en general.

     

     

     "El vehículo se convirtió en un infierno para los "espaldas mojadas", como llaman a quienes intentan pasar desde México a Gringolandia sin tener documentación que los autorice. La migración es uno de los temas más candentes entre ambos países, y con la llegada del verano recrudece el drama de las muertes en la desértica frontera."

    o leyes como la de "Pies mojados, Pies secos"  referente a los inmigrantes cubanos.

     

       "La ley "pies secos, pies mojados" estipula que quien sea sorprendido en el mar será devuelto a Cuba, mientras que el que llega a las costas estadounidenses puede quedarse."

     

    Obligando a miles de cubanos a lanzarse al mar en un intento desesperado por escapar (..paradojicamente de la seguridad y la salvacion de sus vidas)  de los guardacostas estadounidenses, condenandolos así a morir ahogados sin pisar tierra firme.

     

    Que asco de política¡¡¡¡¡¡

    Que asco de gente¡¡¡¡¡¡

    Querido Amigo, hermano balsero.

    No solo te mata el mar, tambien te mata la intolerancia, el racismo, la incompresión y sobre todo  LA AÑORANZA.

    Perdonenme, en otro momento seguiré con el tema, pasa que se me ha revuelto mi estomago lleno y necesito ir al baño.

     

    Mis deseos para este año nuevo.

           

    Ya resuenan las doce campanadas
            Que doblan por mi duelo.
            Ya comienza otra espera que nació un año nuevo.
            Y todos te pedimos, Señor,
            Por algo nuestro; aunque a veces,
            Es nuestro lo que no merecemos.

            Por eso: yo que tengo libres piernas y brazos,
            Una cama a la sombra y un recuerdo en el pecho;
            Nada voy a pedirte...
            ¡De Ti, todo lo tengo!

            ¿Pero, sabes? Hay gente sin un pan en la mano...
            Allá, donde una estrella de puntas mutiladas
            Señala hacia el silencio,
            Donde nada se muere, porque todo está muerto.
            Y esa gente que calla, y esa estrella sin brillo,
            Justifican mi rezo.

            Y te pido por ellos Señor, porque esa estrella,
            Redentora en Belén, presa en mi pueblo,
            Pueda libre flotar en mi bandera
            Alumbrando el retorno del destierro.

            Por ellos si te pido... ¡Por que suenen campanas
            En sus relojes quietos!
            Y la espera termine,
            Y un año nuevo llegue por cada hermano nuestro.

            Que se rompa el silencio que traspasa los pechos...
            ¡Y las campanas doblen por Cuba, hasta los Cielos!
            Aunque yo no retorne Señor...
            Aunque yo... me haya muerto.

     

    Patria.

     
     
    ¡Oh Patria tan pequeña, tendida sobre un Istmo
    en donde es más claro el cielo y más vibrante el sol,
    En mi resuena toda tu música, lo mismo
    que el mar en la pequeña celda del caracol!

    Revuelvo la mirada y a veces siento espanto
    cuando no veo el camino que a ti me ha de tornar...
    ¡quizás nunca supiera que te quería tanto
    si el Hado no dispone que atravesara el mar!

    La Patria es el recuerdo... pedazos de la vida
    envueltos en jirones de amor o de dolor;
    la palma rumorosa, la música sabida,
    el huerto ya sin flores, sin hojas, sin verdor

    La Patria son los viejos senderos retorcidos
    que el pie desde la infancia sin tregua recorrió
    en donde son los árboles, antiguos conocidos
    que al paso nos conversan de un tiempo que pasó

    En vez de esas soberbias torres con áurea flecha,
    en donde un sol cansado se viene a desmayar,
    dejadme el viejo tronco, donde escribí una fecha
    donde he robado un beso , donde aprendí a soñar

    ¡Oh, mis vetustas torres, queridas y lejanas
    yo siento la nostalgia de vuestro repicar!
    he visto muchas torres, oí muchas campanas,
    pero ninguna supo. ¡torres mías lejanas!
    cantar como vosotras, cantar y sollozar.

    La Patria es el recuerdo... pedazos de la vida
    envueltos en jirones de amor o de dolor;
    la palma rumorosa, la música sabida,
    el huerto ya sin flores, sin hojas, sin verdor

    ¡Oh Patria tan pequeña que cabes toda entera
    debajo de la sombra de nuestro pabellón
    quizás fuiste tan chica para que yo pudiera,
    llevarte pordoquiera dentro del corazón.

     

     


    A mi madre

     

                                                                            

    Hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad  de su amor, y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados; una mujer que siendo joven tiene la reflexión de una anciana, y en la vejez, trabaja con el vigor de la juventud; una mujer que si es ignorante descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio, y si es instruida,se acomoda a la simplicidad de los niños; una mujer que siendo pobre, se satisface con la felicidad de los que ama, y siendo rica, daría con gusto su tesoro por no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud: una mujer que siendo vigorosa se estremece con el quejido de un niño, y siendo débil, se reviste a veces con la bravura del león; una mujer que mientras vive no la sabemos estimar, porque a su lado todos los dolores se olvidan, pero después de muerta, daríamos todo lo que somos por mirarla de nuevo un sólo instante, por recibir de ella un sólo abrazo, por escuchar un sólo acento de sus labios.

    Esas son nuestras madres y en especial la mía. Afortunadamente aún puedo mirarla muy de vez en cuando por que la tengo muy lejos de mí, lo que hace que valore más todo lo que me dió y hoy me gustaría  devolver:  Su infinito amor y su inagotable paciencia.

     

     

                       

     

                           Un Angel en el cielo

    Cuentan que había una vez una señora que padecía lo peor que le puede pasar a un ser humano: su hijo había muerto.

    Desde la muerte y durante años no podía dormir.

    Lloraba y lloraba hasta que amanecía.

    Un día aparece un ángel en su sueño.

    Le dice:

    -Basta ya.

    -Es que no puedo soportar la idea de no verlo nunca más.

    El ángel le dice.

    -¿Lo quieres ver?

    Entonces la agarra de la mano y la sube al cielo.

    -Ahora lo vas a ver, quedate aqui.

    Por una acera enorme empieza a pasar un montón de niños, vestidos como angelitos, con alitas blancas y una velita encendida entre las manos, como uno se imagina el cielo con los angelitos.

    La señora pregunta:

    -¿Quienes son?

    -Estos son los niños que han muerto en estos años y todos los días hacen este paseo con nosotros, porque son puros...

    -¿Mi hijo está entre ellos?

    -Sí ahora lo vas a ver.

    Y pasan cientos y cientos de niños

    Y la señora lo ve. Radiante, como lo recordaba.

    Pero hay algo que la conmueve: entre todos es el único niño que tiene su velita apagada, y ella siente una enorme pena y una terrible congoja por su hijo.

    En ese momento el niño la ve, viene corriendo y se abraza a ella.

    Ella lo abraza con fuerza y le dice:

    -Hijo, ¿por qué tu vela no tiene luz?, ¿no encienden tu vela como a los demás?

    -Sí, claro mamá, cada día encienden mi vela igual que la de todos los niños, pero ¿sabes lo que pasa?

    -Que cada noche tus lágrimas apagan la mía.